Hola mundo: la IA como superpoder para los que no sabemos programar
Durante más de una década he trabajado en marketing digital. He montado webs en WordPress, he configurado campañas de email marketing, he peleado con Google Analytics y he aprendido a moverme en el mundo tech sin escribir una sola línea de código. Siempre he estado cerca de la tecnología, pero al otro lado de la barrera.
Hasta ahora.
La IA está desbloqueando superpoderes
Hay un antes y un después en lo que la inteligencia artificial generativa permite hacer a personas como yo. No hablo de pedir a ChatGPT que te escriba un email o que te resuma un PDF. Hablo de algo mucho más profundo: la capacidad de crear software funcional sin saber programar.
Suena exagerado, lo sé. Yo mismo lo habría pensado hace un año. Pero la realidad es que las herramientas de codificación asistida por IA han llegado a un punto en el que una persona con ideas claras, criterio de producto y capacidad de comunicar lo que quiere puede construir cosas reales. Productos que funcionan. Webs que se despliegan. Herramientas que resuelven problemas concretos.
No sustituyen a un ingeniero de software — eso hay que dejarlo claro. Pero abren una puerta que antes estaba completamente cerrada para perfiles no técnicos.
Mis primeros pasos: Claude Code, Codex y Gemini CLI
Las tres herramientas que me han volado la cabeza son Claude Code de Anthropic, Codex de OpenAI y Gemini CLI de Google. Las tres funcionan de forma similar: les describes lo que quieres construir en lenguaje natural y ellas escriben el código por ti. Tú revisas, diriges, iteras.
Claude Code ha sido mi favorito para proyectos web. De hecho, esta misma web está construida con él. Le describí lo que quería — una web personal minimalista con Astro y Tailwind, modo oscuro, iconos para redes sociales — y él fue generando cada componente, cada página, cada configuración. Yo iba dirigiendo: “cambia esto”, “añade aquello”, “esto no me gusta, dame opciones”. Como un director de orquesta que no toca ningún instrumento pero sabe exactamente cómo quiere que suene la pieza.
Codex es brutal para tareas más pesadas o cuando necesitas que el agente trabaje de forma más autónoma en segundo plano. Y Gemini CLI tiene una integración muy interesante con el ecosistema de Google que lo hace especialmente útil para ciertos flujos de trabajo.
Tres productos en una semana
La prueba de que esto funciona de verdad: en una semana he sido capaz de crear tres productos funcionales. Tres. En una semana.
No prototipos en Figma. No maquetas estáticas. Productos reales, desplegados, que se pueden usar.
Esto es algo que antes me habría llevado semanas de trabajo con un desarrollador, entre briefings, revisiones, idas y vueltas. No porque el desarrollador fuese lento, sino porque el proceso de traducir una idea en la cabeza de alguien de marketing a código funcional tiene fricción inherente. Cada iteración requiere comunicación, contexto, alineación.
Con estas herramientas, esa fricción desaparece casi por completo. La iteración es instantánea. Pides un cambio, lo ves en segundos. No te gusta, lo deshaces. Quieres probar otra cosa, la pruebas. El ciclo de feedback se comprime de días a minutos.
El director de orquesta: ideas y criterio de producto
Aquí viene lo que creo que es la reflexión más importante: lo que importa no es saber programar, sino saber qué construir y cómo debe funcionar.
Tener experiencia en producto es más relevante que nunca. Saber definir requisitos claros, entender qué necesita el usuario, tener criterio estético, saber priorizar funcionalidades, detectar cuándo algo no está bien aunque no sepas exactamente por qué a nivel técnico. Todo eso es lo que marca la diferencia entre usar estas herramientas para hacer algo mediocre y usarlas para crear algo que realmente funcione.
El rol que emerge es el de director de orquesta. No tocas el violín, no tocas el piano, no tocas la percusión. Pero sabes exactamente cómo quieres que suene la sinfonía. Y ahora tienes una orquesta de IA que puede ejecutar tu visión a una velocidad que antes era impensable.
Los perfiles que combinan visión de negocio, criterio de producto y la capacidad de comunicar con precisión lo que quieren van a tener una ventaja enorme. No necesitas aprender Python ni JavaScript. Necesitas saber pensar en producto, comunicar bien y tener las ideas claras.
Solo es el principio
Esto que estamos viviendo es el punto de partida. Las herramientas de hoy son la peor versión de lo que va a venir. Cada mes son más capaces, más rápidas, más intuitivas.
Si alguien como yo, un profesional de marketing sin conocimientos de programación, puede crear una web completa y tres productos en una semana, imaginad lo que será posible dentro de un año. O de cinco.
Sky is the limit.
Y esto es solo mi hola mundo.